Tres casos de dopaje en tan sólo seis jornadas en la cita mundial del ciclismo. Ya llevamos varios años asistiendo al lamentable espectáculo de deportistas del más alto nivel siendo, literalmente "cazados" por los organizadores del Tour de France por casos de dopaje. Ellos, cómo no, lo niegan tajantemente.
El último (de momento), el del italiano Riccardo Riccó hace tan sólo un par de días, ha revolucionado el mundo de las dos ruedas. Su figura, se eregía como sucesor de otro grande que pasó sus últimos días en el "lado más oscuro" y miserable: Marco Pantani.
Todos estos casos de participación irregular en competiciones deportivas invitan a la reflexión: ¿qué lleva a doparse a los deportistas? ¿El dinero? ¿La fama, tal vez? ¿Estamos ante la búsqueda incansable de un "superhombre"?
Mucho me temo que la respuesta a estas preguntas se base únicamente en una cuestión: el dinero. No es la primera vez que pongo de manifiesto en este blog cuán ruin nos hace ser el dinero y la búsqueda de la fama en este mundo tan superficial. Alguien dijo una vez que "el dinero no da la felicidad". Sinceramente, estoy de acuerdo.

